domingo, 11 de septiembre de 2011

De las moscas muertas sálveme Dios, que del resto me salvo yo...

Bueno, al final el plan que ideamos con Denise dio resultado. Tanto silencio hizo explotar a la M.M.
La semana pasada Denise me llamó por teléfono, cosa que me impactó, dado que no suele hacerlo, salvo para cosas verdaderamente importantes. Me dijo que sospechaba que la Mosquita estaba montada a un caballo. A un poni será, le contesté yo. No importa, dijo. Lo importante es que tenemos que hacerla hablar. Debemos llamarnos al silencio, y dejarla que paste, cual vaca de post parto.
Y eso hicimos. Esgrimimos un par de excusas y la Mosquita mordió el anzuelo. Primero, me acusó, de generarle demasiadas identidades, y dijo que ella "odia que el blog esté abandonado". Luego se puso insistente. No toleró demasiado la ausencia, no al pedo es la Mosquita Muerta. Se victimizó esperando como espera la primavera.
Nos intima a hacerla reir.
¿Quién se cree esta Mosquita? Se sube al tren del triunfo, cuando las papas, es obvio, no están quemando.
Mosquita, esperá sentada.

Cintia C.

3 comentarios:

  1. Qué complot más estúpido! Vuestra ausencia no hice más que aprovecharla.MM

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  2. Ya pasó del silencio a la agresión...sí, si, si la mosquita finalmente muestra que detrás de la sonrisa hay un ansia de brillar: desnfrenadaaaaaaaaaaaaaaa!!!

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