martes, 2 de agosto de 2011

Puto invierno

La  felicidad por las pequeñas cosas me dura menos que un pedo en una canasta. No suena lindo, lo sé, pero así es.
Estoy absolutamente HARTA del invierno. Me cuesta un perú levantarme a la mañana. Me hago planteos existencialistas sin solución y se me hace tarde. Pero eso es lo de menos. En invierno toma relevancia un detalle de convivencia que en verano pasa desapercibido. El abrigo de la cama, las frazadas, el acolchado e incluso sábana se van para el lado de él. Siempre. Y siempre quedo destapada. Lo acepto como parte del destino.  Como si tuviera alguna relación proporcional con mi desinterés en que la cama esté bien hecha. Asumo pagar mi desinterés con cierta des prolijidad de mi lado. No quiero escuchar a nadie diciendo de que soy un desastre y toda la perorata de cómo debe hacerse la cama. Yo también la hago. Pero no me caliento tanto porque todo esté debajo del colchón inamovible. No por hippy sino porque me molesta que esté tirante y cuando yo estiro las piernas siento que me encuentro con una placa inflexible. Y me recuerda mucho a la sensación de la cola de caballo que mi madre me hacía para ir a la escuela. Sentía, a los 15 minutos, los poros del cuero cabelludo totalmente irritados. 
En fin esto tampoco viene a cuento.
Todo venía como todas las noches de invierno pero ayer me enojé por el frió y por encontrarme otra vez con las  piernas heladas y pegué un tirón con las frazadas y en algún momento de la noche expulsé (inconscientemente obvio) el acolchado de polar hacía mi lado. 

Miré el reloj, en color rojo resaltando se veía 6:20. Yo tratando de mejorar la performance de ayer (primera mañana luego de las vacaciones de invierno) pegué un salto negándome a pensar boludeces del tipo de: qué frío que hace y cuándo llegará la primavera y porque entran tan temprano a la escuela, apoyé casi sin despabilarme el pie en el piso y me impulsé.
No va que en el piso estaba la maldita frazada de polar y comienzo a resbalar sin parar. Y yo con mis pobres manos frías todavía adormecidas no logré encontrar ni paredes ni bordes de mesitas de luz ni nada.
Mi cabeza sí,  por supuesto, específicamente mi nuca sí encontró ese borde y el golpe despertó a mi  media naranja que bromeando ( jodas a las 6 y 20 ???) me pregunta si la quiero emular a Rocío Guirao Diaz con el golpe.

Por supuesto me incorporé sola y no le contesté.

                                                                                                   Denise con puntaje perfecto

3 comentarios:

  1. "La cama bien tendida es el orden de una casa" Mary Nicolosi dixit.
    felicitaciones por el puntaje perfecto. La próxima vez que te levantes pensá boludeces, asi te despabilas y evitas caerte.
    Cintia C.

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  2. Es una de las pocas cosas que me gustan realmente bien hechas, hasta plancho las sábanas (como mi madre). Y si, la verdad, mucho puntaje perfescto pero...flor de boluda!!! jaja M.M

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  3. Si la cama bien hecha es lo mas.detesto el invierno.mary

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